Archive | junio 2010

La lucha por la libertad

Ayer, a las 20.45 horas, un niño español de padres argelinos tarareaba mecánicamente, como una caja de música, una cancioncilla que a pesar de su letra, parecía infantil al sonar en sus labios: “Asesino, Israel”. Este fue el lema más repetido en la manifestación que ayer convocó la Coordinadora de Ayuda a Palestina en Logroño, y el muchacho, quizá desconociendo lo que decía, lo repetía una y otra vez. Más de un centenar de personas se reunieron en la Plaza del Espolón, frente a la Delegación del Gobierno, con carteles en la mano y entonando lemas pegadizos. Protestaban, según Julia Pérez, miembro de la Coordinadora, por el ataque que sufrió la flotilla de ayuda humanitaria que se dirigía a Gaza. Reibindicaban la ruptura de las relaciones con el Estado Israelí, que tildaron de “estado sionista asesino”, y el boicot a sus productos y economía.

Tras una pancarta en la que se leía “Libertad y justicia para Palestina”, el centenar de manifestantes rodearon el Espolón a paso lento pero firme. Luchando según Alí, un argelino que vestía la camiseta del Chealsea, para denunciar “la crueldad de un acto criminal”. Alí tiene un acento singular, de extranjero afincado en La Rioja, y se expresa con atropello, como si su lengua no fuese suficiente para transquibir las ideas de su magín. Sin embargo, acaba diciendo lo que desea: “Es importante que nos juntemos aquí, hay que luchar por la libertad de Palestina”.

La manifestación no es multitudinaria, pero los pocos que allí se juntan se dejan sentir. Corean lemas pegadizos mientras una cámara les graba. La mayoría de los presentes se muestra inalterable ante la televisión. Hay otros, no obstante, que ansiosos de un momento de gloria parecen posar con carteles en alto. Las ancianas y familias que se encuentran en la plaza siguen con la mirada a los miembros del grupo, que como una fila de hormigas, parece una columna incapaz de separarse.

Entre esas personas hay dos mujeres que me llaman la atención. Son dos españolas. La más jóven es morena y la mayor, que lleva unas gafas naranjas, rubia. Pero sus cabelleras están cubiertas por un velo. Son musulmanas. (Y yo pensando que su indumentaria era un gesto simbólico. Los prejuicios están para romperse. Deben romperse). Pero lo verdaderamente importante de estas dos mujeres, es su lucha por la libertad. Como la que todos los presentes parecen suplicar a gritos. Aya es la más jóven, la morena (tonalidad que descubro por las cejas). Prefiere no mostrar su apellido, pero sí expresa lo que siente: “el ataque de Israel es una barbarie…” Parece no encontrar más sinónimos para describir el suceso. En ese momento Aziza, la mayor, cuyo velo de color rosado parece ser el espejo de su personalidad sentencia: “inadmisible”. Por eso están allí, como el resto de los convocados, para luchar por la libertad de un pueblo que consideran “arrinconado”.