Archive | abril 2011

Juegos de invierno

Vaya por delante que ni he leído ni pienso leer, al menos en un futuro inmediato,  la saga de George R.R. Martin en la que se basa la recién estrenada “Juego de Tronos” (Game of Thrones). No soy amigo de la literatura caballeresca, orcos, reinos, anillos y conjuras, a pesar de que allá por mi infancia más profunda y cegadora pasé largos ratos inmerso en el mundo de Tolkien. El universo nobilísimo y oscuro de este cosmos pendenciero dónde el bien y el mal están perfilados bajo la pluma densa (y fantástica), llegó a saturarme. Saciado y empachado por ese barroquismo me dedico a otros quehaceres.

Pero no prestar atención a esta arista literaria no demuestra que deteste las narraciones históricas. No señor. En todo caso me atraen y sugieren tanto que debo tomarlas con cuenta gotas, y cuándo una apunta maneras, me lanzo de pleno a ella. Así me ha sucedido con la nueva apuesta televisiva de la HBO. La cadena estadounidense, en un alarde publicitario y empresarial, ha saturado a la caja tonta con el piloto de “Juego de Tronos”. Las expectativas, como ya sucediese con su envite de 2010, “Broadwalk Empire”, parecían estar demasiado altas. Pero de nuevo, atesorando calidad en sus venas, frescura, ambientación y excelencia, la HBO ha demostrado que apuesta por una televisión cualitativa como medio idóneo para desarrollar un notable cine.

“Juego de Tronos” es una producción “made in HBO”. Con una historia intensa y rebosante de posibilidades, una ambientación escrupulosa, personajes con oportunidades de crecimiento y una campaña publicitaria potente, esta serie con rimas de Tolkien y reflejos de “Los Tudor” parece destinada a arrasar en la pequeña pantalla. Pero vayamos despacio que esto sólo acaba de empezar. El piloto cumple su papel adictivo y la temática pertenece a un género agradecido para el espectador. Sin embargo, debe enfrentarse a sí misma, a las expectativas generadas y, sobre todo, a la cada vez más enigmática competencia ejercida por “The Killing”. Lo sé, pelean en géneros y espectadores potenciales distintos, pero teniendo en cuenta la experiencia de la pasada temporada y lucha feroz entre “The Walking Dead” y “Broadwalk Empire”, AMC y HBO será de nuevo el Madrid Vs Barça de la televisión estadounidense.

La frontera entre cine y televisión está cada vez más difuminada. Apuestas como “Juego de Tronos” contribuyen a levantar la aduana y diluir los límites entre ambos medios. El camino no ha hecho más que empezar, pero parece seguro que la buena televisión se ha ganado su propio status. En esta pugna por un puesto en la gloria televisiva, la HBO está bien colocada. Este año no ha querido perder el tren y a pesar de que “Juego de Tronos” no es una producción perfecta, se sitúa cercana a los puestos de cabeza.

Carencias, seguro. Como ciertos personajes con una aureola tópica y encorsetados en la lucha del bien y del mal. Sin embargo, esos mismos personajes de superficie plana tienen recorrido y crecerán en matices y sutilezas de la mano de una historia enredada sobre las miserias del ser humano que busca el poder y la eternidad.

Reconozco que es insensato criticar una serie basándose en un sólo capítulo, pero intuyo, y espero no equivocarme, que “Juego de Tronos” no decepcionará. También sospecho que no alcanzará la excelencia de antecesoras como “The Wire” (imposible) o “Los Soprano” (muy complicado), entre otras. No obstante, posee lo necesario para convertirse en una serie de prestigio y calidad. Y sino, tiempo al tiempo, que el invierno acaba de llegar.